Prosa azul de Iván Ferreyra.

miércoles, 19 de junio de 2013

La niña que se creía dueña del color azul.

Le faltaban las piernas por un descuido del dibujante. No lo digas con palabras si no se descubren las fantasías, el brillo se puede comprar en una verdulería, te lo vende alguien que vino de un río platino. El mar se parece a una olla de agua hirviendo arrojada al viento, el vapor es tibio, no lastima, calma. 



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